Cómo ayudar a los estudiantes a convertirse en mejores pensadores

Padres y profesores compartimos una preocupación común: que los niños y jóvenes no solo aprendan contenidos, sino que aprendan a pensar, a organizar sus ideas y a enfrentar los retos académicos y de la vida diaria con mayor autonomía. En este camino, las rutinas de pensamiento se convierten en una herramienta sencilla y muy poderosa.

Las rutinas de pensamiento surgen del proyecto Visible Thinking (Pensamiento Visible) del centro de investigación Project Zero de la Universidad de Harvard. A partir de investigaciones realizadas directamente en el aula, este enfoque propone estrategias prácticas para ayudar a los estudiantes a hacer visible su pensamiento, es decir, a expresar cómo razonan, cómo entienden lo que aprenden y cómo construyen significado.

La idea central es simple: cuando el pensamiento se hace visible, puede acompañarse, corregirse y fortalecerse. Tal como lo plantea Perkins (2003), así como no podemos aprender a escribir si no vemos el lápiz y el papel, tampoco podemos aprender a pensar si los procesos mentales permanecen ocultos.

¿Qué son las rutinas de pensamiento?

Son conjuntos breves de preguntas o pasos sencillos que guían el pensamiento. Pueden usarse en casa, en el salón de clase, de forma individual o en grupo, y no requieren entrenamiento previo para empezar.

Algunos ejemplos son:

Ver – Pensar – Cuestionar
¿Qué observas? ¿Qué crees que está sucediendo? ¿Qué te hace preguntarte?

Conectar – Extender – Retarse
¿Cómo se relaciona esto con lo que ya sabías? ¿Qué ideas nuevas te aporta? ¿Qué dudas o retos aparecen?

Estas rutinas ayudan a desarrollar habilidades como observar con atención, razonar, hacer preguntas, reflexionar, explicar ideas, planear y tomar decisiones. Son especialmente útiles para niños y jóvenes con dificultades atencionales o de aprendizaje, ya que estructuran el pensamiento y reducen la improvisación.

¿Cómo pueden usarlas padres y profesores?

No es necesario usar muchas rutinas al mismo tiempo. Lo ideal es elegir una sola, practicarla de manera constante y observar los cambios. Por ejemplo:

  • En casa, puede utilizarse durante la lectura de un cuento, una película o una tarea escolar.
  • En el aula, puede incorporarse antes, durante o después de una actividad académica.

Con la práctica, los estudiantes se vuelven más conscientes de cómo piensan, aprenden a organizar mejor sus ideas y desarrollan mayor autonomía para enfrentar tareas complejas.

Aunque al inicio puede parecer que toma más tiempo, el uso constante de rutinas de pensamiento ayuda a construir una cultura del pensamiento, en la que los estudiantes participan activamente en su aprendizaje y logran una comprensión más profunda y significativa de lo que hacen y aprenden.

🏠 Ejemplos de rutinas de pensamiento para usar en casa

1. Durante la lectura de un cuento o texto

Rutina: Ver – Pensar – Cuestionar

  • Ver: ¿Qué pasó en la historia? ¿Qué detalles recuerdas?
  • Pensar: ¿Por qué crees que el personaje actuó así?
  • Cuestionar: ¿Qué te deja pensando esta parte? ¿Qué duda te surge?

2. Después de ver una película o serie

Rutina: Conectar – Extender – Retarse

  • Conectar: ¿Esto te recuerda algo que ya conocías o viviste?
  • Extender: ¿Qué idea nueva aprendiste?
  • Retarse: ¿Qué parte fue difícil de entender o te hizo pensar más?

3. Antes de empezar una tarea escolar

Rutina: ¿Qué sé? – ¿Qué tengo que hacer? – ¿Cómo empiezo?

  • ¿Qué sé sobre esta tarea?
  • ¿Qué me están pidiendo exactamente?
  • ¿Cuál es el primer paso?

4. Al final del día

Rutina: Antes pensaba… ahora pienso…

  • Antes pensaba que…
  • Ahora pienso que…

📌 Favorece la metacognición y el aprendizaje reflexivo.

🏫 Ejemplos de rutinas de pensamiento para usar en el colegio

1. Antes de iniciar una clase nueva

Rutina: Ver – Pensar – Preguntar

  • Mostrar una imagen, palabra clave o problema.
  • ¿Qué observan?
  • ¿Qué creen que veremos hoy?
  • ¿Qué preguntas les surgen?

2. Durante una explicación o actividad

Rutina: Parar y pensar

  • ¿Qué fue lo más importante hasta ahora?
  • ¿Qué parte fue difícil?
  • ¿Qué necesitaría volver a escuchar?

3. Después de una actividad o evaluación

Rutina: ¿Qué funcionó? – ¿Qué no? – ¿Qué haría diferente?

4. Para trabajos en grupo

Rutina: Tomar perspectiva

  • ¿Cómo entiende esto mi compañero?
  • ¿Qué idea diferente aporta?
  • ¿Cómo podemos integrarlas?

Basado en http://www.pz.harvard.edu/thinking-routines#Possibilities&Analogies